El retorno de doce funcionarios al país en 2024-2025 implicó gastos superiores a 33 millones de pesos en traslados de pertenencias, en contraste con el discurso de austeridad oficial. Durante el periodo de 2024 a 2025, un grupo de doce diplomáticos mexicanos retornó a su país tras concluir sus misiones en el extranjero, generando gastos en mudanzas que superaron los 33 millones de pesos. Estos costos corresponden a importaciones de menaje personal y bienes domésticos utilizados durante su residencia en distintas partes del mundo, principalmente en países como Colombia, Turquía, Estados Unidos y Europa. Cada diplomático movilizó en promedio cerca de 2.7 millones de pesos en sus envíos, cantidades que en algunos casos equivalen a la totalidad del patrimonio de una familia promedio y superan el valor de una vivienda media en varias ciudades del país. Este volumen de gastos contrasta con la retórica oficial que promueve la austeridad en el gasto pública y en el servicio exterior. Por ejemplo, algunos de los envíos más costosos se realizaron desde países lejanos y en el caso de ciertos diplomáticos, las cargas llegaron a pesar varias toneladas y con valores que alcanzaron los 129 mil dólares. La magnitud de estos movimientos refleja una inversión significativa en traslados personales, aún en medio de un discurso que busca reducir gastos y privilegiar la eficiencia administrativa. Este análisis permite comprender el impacto económico de la movilidad del personal diplomático, además de poner en perspectiva las prioridades en gastos del actual gobierno frente a las promesas de austeridad. La variedad de destinos y la cantidad de bienes movilizados muestran una realidad en la que, aunque se habla de moderación en el gasto público, en los hechos se asignan recursos importantes a la reposición del patrimonio personal de los funcionarios en el extranjero.
