La identificación de la víctima y las declaraciones del gobernador generan controversia en torno a la violencia de género en el estado. En la madrugada del 2 de septiembre, residentes del fraccionamiento Misiones de San Francisco en Coronango, Puebla, encontraron el cuerpo sin vida de una joven al mover un colchón abandonado en la vía pública. La víctima, identificada como Betsaida N., de 19 años, era originaria de Puebla y fue vista por última vez en su ciudad natal. La Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia de Género inició la investigación, y en un reconocimiento realizado por su padrastro, se confirmó la identidad del cuerpo. Las primeras evidencias apuntan a que la joven fue asesinada en otro lugar y posteriormente abandonada en ese punto de la calle Revolución Central. Reportes locales indican que la víctima presentaba signos de estrangulamiento, elevando a 22 los feminicidios en Puebla durante 2025, un indicador que refleja la grave problemática de violencia contra las mujeres en la región. En medio de las investigaciones, el gobernador Alejandro Armenta Mier hizo unas declaraciones que causaron polémica, al señalar que la responsabilidad también recae en los propios ciudadanos: “Hay que cuidar con quién convivimos y con quién hacemos pareja”, afirmó en un tono que algunos consideraron insensible. Además, el mandatario sugirió que el riesgo de violencia responde en parte a decisiones personales relacionadas con la ingesta de alcohol, lo que reavivó debates sobre la victimización y las causas estructurales del feminicidio. Sin embargo, Armenta reafirmó el compromiso estatal en la lucha contra este delito y resaltó avances en la reducción de feminicidios, así como la colaboración con instancias federales. Desde el ámbito nacional, Puebla continúa enfrentando desafíos en garantizar la seguridad y protección de las mujeres, con organizaciones que exigen acciones focalizadas y políticas públicas efectivas. La denuncia pública y las declaraciones oficiales
