Miles de mujeres en El Salvador asumen el papel de jefas de familia tras la detención arbitraria de sus hijos e hijas bajo el régimen de excepción del presidente Nayib Bukele. Ellas enfrentan el desafío de cuidar y sustentar a sus familias mientras lidian con el dolor de la separación y la incertidumbre.
Datos clave
- Cuándo: Desde el 27 de marzo de 2022, cuando inició el régimen de excepción.
- Dónde: El Salvador, con foco en comunidades como San Salvador y Panchimalco.
- Quién: Mujeres como María Lidia Lemus e Irma Elizabeth Sánchez Maldonado.
- Estadísticas: Más de 92,000 personas detenidas, de las cuales un 36% no tiene vínculos con pandillas.
María Lidia Lemus, de 51 años, es una de muchas abuelas que cuidan a sus nietos tras la detención de sus hijos. Su vida cambió radicalmente desde que su hijo fue arrestado sin pruebas. Ahora, cuida de su nieta y enfrenta la carga económica sola, ya que el sistema penitenciario no brinda apoyo suficiente a los reclusos ni a sus familias.
La situación es similar para Irma Elizabeth Sánchez Maldonado, quien ha visto a sus dos hijos detenidos. A medida que se intensifican las detenciones, las mujeres a menudo se convierten en el pilar de sus hogares, enfrentando no solo la crianza de sus nietos, sino también la dificultad económica derivada de la ausencia de sus seres queridos.
¿Cómo afecta la represión a las familias?
Las políticas de Bukele han llevado a un alarmante aumento en la tasa de encarcelamiento de El Salvador, posicionándolo como el país con más detenciones per cápita a nivel mundial. Esto ha ocasionado una crisis humanitaria, afectando en gran medida a mujeres y niños que quedan detrás. Los informes indican que muchas de las personas encarceladas son inocentes y no tienen conexiones con las pandillas que el gobierno pretende erradicar.
¿Qué acciones están tomando las mujeres?
Las abuelas y madres han comenzado a organizarse y visibilizar su situación, buscando apoyo de organizaciones no gubernamentales. Informes recientes destacan que las mujeres denuncian ser las principales responsables de proporcionar sustento y cuidado a sus familias, a pesar de la adversidad creada por las políticas represivas del Estado.
El futuro de estas familias sigue siendo incierto, mientras que un aumento en la atención a sus necesidades podría ser fundamental para su bienestar emocional y económico.
Con información de elpais.com

