El exvicepresidente estadounidense, artífice de la política de "guerras eternas" en Irak y Afganistán, falleció a los 84 años tras una carrera marcada por decisiones polémicas y un impacto duradero en la política internacional. La historia política de Estados Unidos quedó marcada por la influencia de Richard "Dick" Cheney, quien desempeñó un papel central como vicepresidente durante la Administración de George W. Bush. Considerado uno de los arquitectos de las agresivas políticas de intervencionismo, Cheney fue decisivo en la declaración de la llamada "guerra contra el terrorismo" tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. Bajo su liderazgo, se promovieron las invasiones de Afganistán e Irak, justificadas inicialmente por la existencia de armas de destrucción masiva, lo que posteriormente se demostró como un argumento falso y polémico. Originario de Nebraska y criado en Wyoming, Cheney fue un político de perfil conservador que también ocupó cargos relevantes como jefe de Gabinete en la presidencia de Gerald Ford y director del Pentágono durante el mandato de George H. W. Bush. Antes de su paso por la Casa Blanca, fue CEO de la compañía petrolera Halliburton, fortaleciendo su trayectoria en ámbitos estratégicos y energéticos. Su fallecimiento, ocurrido este martes a los 84 años, se produce después de superar múltiples infartos y un trasplante de corazón, y cierra un capítulo en la historia estadounidense marcado por decisiones que aún pretenden definir el papel del país en el escenario global. La influencia de Cheney también ayudó a consolidar un aparato de poder en Washington que hoy enfrentan duras críticas y que ha sido un punto de referencia para movimientos contrarios, como el presidido por Donald Trump, quien cuestionó sus políticas y el rumbo del Partido Republicano durante su última etapa. En un contexto más amplio, la figura de Cheney continúe siendo un símbolo de la política intervencionista que llevó a Estados Unidos a prolongadas guerras en Oriente Me
