El Congresista
Nacional

Niños jornaleros en Apatzingán trabajan bajo vigilancia militar

La presencia militar en los campos de limón en Apatzingán busca proteger a los niños jornaleros del riesgo de minas y criminalidad en una de las regiones más afectadas.

Por Redacción2 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

La presencia de las fuerzas federales en los campos limoneros busca proteger a los menores del riesgo de minas y presencia del crimen organizado en una de las regiones más afectadas por la violencia en Michoacán. La seguridad en las plantaciones de limón en Apatzingán, Michoacán, ha cambiado drásticamente con la presencia visible de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional desde primeras horas del día. Estas instituciones patrullan los caminos rurales y los campos, con el propósito de resguardar a los trabajadores y prevenir hechos de violencia relacionados con el crimen organizado. En particular, buscan proteger a los menores que participan en labores agrícolas, muchos de ellos migrantes internos procedentes de estados como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, quienes enfrentan condiciones peligrosas y precarias. Históricamente, estos niños han estado expuestos a riesgos como explosivos artesanales sembrados por grupos criminales, principalmente por el Cártel Michoacán Nueva Generación. Los enfrentamientos y amenazas del crimen organizado han generado un escenario donde la presencia militar no solo busca salvaguardar la cadena productiva agrícola, sino también brindar una protección más amplia para quienes trabajan en condiciones vulnerables. Especialistas y organismos de derechos humanos aseguran que la protección militar en estos contextos representa un paso necesario, aunque insuficiente, para garantizar el bienestar de la infancia. La Comisión Estatal de Derechos Humanos en Michoacán destaca que, para un cambio real, se requiere un abordaje integral que incluya educación, salud, alimentación y justicia social, particularmente en comunidades donde la pobreza y la inseguridad prevalecen. El Estado ha incrementado sus esfuerzos para contener la violencia en zonas rurales y urbanas mediante un despliegue de más de 10,000 agentes en la región, pero la raíz del problema continúa siendo la presencia de grupos criminales que mantienen en jaque a estas comunidades. La protecció

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota