A partir del 1 de noviembre, incrementos en las tarifas y nuevos requisitos buscan mejorar el servicio y garantizar la seguridad del transporte concesionado en la capital. El proceso de actualización en las tarifas del transporte concesionado en la Ciudad de México comenzó oficialmente el 1 de noviembre, con un incremento de 1.50 pesos en el pasaje, buscando hacer frente a los aumentos en costos operativos como combustibles y mantenimiento. La decisión se tomó tras un acuerdo entre las autoridades y los representantes del sector, que también abordaron medidas para mejorar la seguridad y calidad del servicio mediante nuevas obligaciones para los conductores, como portar licencias actualizadas, mantener en buen estado los vehículos y participar en programas de capacitación. Además de la revisión tarifaria, los transportistas solicitaron al gobierno capitalino un subsidio mensual de hasta 13,000 pesos por unidad para cubrir gastos de operación y combustible. Si esta ayuda no se concreta, propusieron homologar la tarifa con la del estado vecino, donde el costo mínimo del pasaje es de 14 pesos. La reunión en la Secretaría de Movilidad contó con la presencia de diversos delegados del sector y funcionarios públicos, quienes discutieron estas solicitudes en un entorno de diálogo y búsqueda de soluciones. Es importante contextualizar que las tarifas del transporte público son un factor determinante en la movilidad urbana y en la economía familiar de los usuarios. La actualización tarifaria busca equilibrar la sostenibilidad del sector con la necesidad de mantener un servicio eficiente y seguro, en un momento donde la inflación y los costos energéticos aumentan la presión sobre los concesionarios. Esta medida también refleja una tendencia en varias regiones metropolitanas a ajustar los precios del transporte para garantizar la continuidad del servicio ante las condiciones económicas cambiantes.
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