La retención accidental de gasas o instrumentos en el cuerpo puede causar graves problemas de salud si no se detecta a tiempo; conoce las medidas para evitarlo. La presencia inadvertida de objetos en el interior del cuerpo tras una cirugía puede derivar en complicaciones severas que amenazan la salud del paciente. Aunque estos incidentes son poco frecuentes, su impacto puede ser grave, causando inflamación, dolor, infecciones o incluso sepsis. La mayoría de los casos se presentan durante procedimientos en el tracto digestivo, pero también pueden ocurrir en órganos como la vejiga o el riñón. El cuerpo responde al material extraño formando cápsulas de defensa, lo que en ocasiones genera síntomas como fiebre, hinchazón o cambios en la función de los órganos afectados. La detección temprana resulta fundamental y, en muchos casos, una radiografía puede identificar objetos metálicos y gasas con marcas radiopacas. La implementación de listas de verificación en los quirófanos, que garantizan el conteo correcto de los materiales antes, durante y después de la operación, es la estrategia más efectiva para prevenir estos accidentes. Además, la percepción de síntomas postoperatorios como fiebre o dolor puede retrasar el diagnóstico si no se realiza un control adecuado, por lo que el monitoreo cercano del paciente es clave. La conciencia sobre estos riesgos y las buenas prácticas en cirugías son esenciales para reducir la probabilidad de incidentes y salvaguardar la salud de quienes necesitan intervención quirúrgica.
