La construcción de una estructura elevada sobre la Línea 2 del Metro afecta la movilidad en la zona centro-sur de la Ciudad de México, provocando congestiones y alteraciones en el tránsito urbano. La implementación de la Calzada Flotante en Tlalpan, una vía elevada que atravesará la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, ha causado considerables trastornos en la circulación vehicular en la zona centro-sur de la Ciudad de México. La obra, cuyo objetivo es modernizar y embellecer la ruta que conecta el Centro Histórico con el Estadio Azteca, involucra movimientos de maquinaria pesada, perforaciones y la instalación de pilotes en alrededores de puntos clave como Plaza Tlaxcoaque y la estación San Antonio Abad. Esta intervención, que inició a finales de septiembre y tiene un presupuesto inicial de aproximadamente 659 millones de pesos, ha reducido los carriles disponibles en San Antonio Abad y complicó la movilidad cotidiana. Conductores, motociclistas y transporte público enfrentan largas retenciones, mientras que los trabajos en altura y la colocación de dovelas agregan complejidad al tránsito, afectando a miles de usuarios diariamente. Además, la obra incluye la rehabilitación de pasos peatonales subterráneos, que desde los años 80 han sido utilizados como locales comerciales, pero actualmente permanecen cerrados para facilitar las obras. La calzada tendrá una extensión cercana a 1.8 kilómetros desde Tlaxcoaque hasta Chabacano, incorporará mobiliario urbano, zonas verdes y espacios culturales, en una apuesta de modernización urbana que busca también potenciar el comercio local. En el contexto de su relevancia, estas obras forman parte de un plan más amplio de infraestructura en la Ciudad de México, cuyo objetivo es mejorar la movilidad y la conectividad, especialmente en tiempos previos a la Copa Mundial de Fútbol 2026, en la que la zona de Tlalpan será de gran importancia deportiva y turística.
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