El organismo internacional prevé un crecimiento del 0.8% para México en 2025, reflejando un escenario de bajo dinamismo ante desafíos globales y locales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevó ligeramente sus expectativas para la economía mexicana, estimando un crecimiento del 0.8% en 2025. Estas cifras reflejan una desaceleración en comparación con los pronósticos anteriores, en un contexto donde factores internacionales, como la moderación en el comercio global y las tensiones arancelarias, afectan el desempeño del país. Para 2026, la OCDE proyecta un incremento del Producto Interno Bruto de 1.3%. Este escenario de bajo crecimiento responde en parte a la persistente incertidumbre en la inversión y las condiciones adversas en los principales socios comerciales, especialmente Estados Unidos, cuya desaceleración impacta directamente en las exportaciones mexicanas. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por su parte, ajustó sus propias proyecciones, manteniéndose en un rango del 1.5% al 2.3%, aunque aún por debajo de las estimaciones internacionales. El organismo también advierte que la inflación en México continuará por encima de la meta del 3%, alcanzando un 4.2% en 2025, debido a presiones en los precios de servicios y costos estructurales en la economía. Frente a estos retos, recomienda una disciplina fiscal sostenida, impulso a reformas estructurales y mayor inversión en infraestructura para aprovechar oportunidades como el nearshoring. Además, alertan sobre el entorno internacional complicado, marcado por tensiones geopolíticas y una menor actividad económica en China, factores que limitan el potencial de recuperación del país. Estos pronósticos reflejan la complejidad del entorno económico en el que México tendrá que navegar en los próximos años, enfrentando desafíos internos y externos que pondrán a prueba su capacidad de mantener un crecimiento estable y sostenido.
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