La organización recomienda fortalecer la productividad, simplificar regulaciones y ampliar la educación para aprovechar oportunidades y enfrentar desafíos estructurales. México enfrenta un marcado estancamiento económico, con la principal base del crecimiento apoyada en sus exportaciones, particularmente en sectores no automotrices. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que la demanda estadounidense y el impulso de industrias como la inteligencia artificial han mantenido este motor en movimiento. Sin embargo, advierte que la productividad del país sigue siendo un nubarrón que limita su potencial a largo plazo. El informe enfatiza que, pese a una disminución en la inflación general, la inflación subyacente aún supera el 4%, lo que mantiene la política monetaria en un contexto de cautela. La organización insta a México a implementar reformas estructurales profundas, comenzando por un sistema fiscal más sólido y eficiente que financie inversiones en áreas clave como educación e infraestructura, aún con bajos niveles de recaudación en comparación con otros países de la OCDE. Asimismo, recomienda simplificar y digitalizar regulaciones en todos los niveles de gobierno para reducir costos y promover la inversión, eliminando obstáculos burocráticos que ralentizan la actividad económica. La formación de capital humano es otro enfoque primordial, proponiendo expandir la educación vocacional y fortalecer la educación temprana para incrementar la participación femenina en el mercado laboral. Esta estrategia busca preparar a los jóvenes para empleos de calidad y potenciar la inclusión laboral de las mujeres. En un contexto regional, la OCDE proyecta un crecimiento moderado para América Latina en los próximos años, considerando riesgos asociados a tensiones comerciales e incertidumbre política. El organismo resalta que la digitalización del sector público en países como Brasil y Colombia representa una oportunidad para elevar la productividad
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