México es reconocido por su sorprendente patrimonio arquitectónico que fusiona la tradición con la modernidad. Desde antiguas pirámides hasta la influencia del barroco español, el país ha sido un hervidero de creatividad arquitectónica. El libro "Mexico Modern" de Tami Christiansen resalta esta herencia, explorando cómo los arquitectos contemporáneos reinterpretan el modernismo, iniciado tras la Revolución Mexicana, rescatando la identidad nacional y dejando atrás las influencias coloniales.
Las construcciones modernas, a menudo inspiradas en formas indígenas y precolombinas, reflejan un diálogo constante con el paisaje. Este enfoque es parte de una tendencia en la que el uso de materiales locales y la adaptación al entorno son esenciales. Según Christiansen, los arquitectos mexicanos dotan a sus obras de color y textura, creando espacios más emocionales y en sintonía con la naturaleza.
Entre las viviendas destacadas se encuentra Casa Praxis, diseñada en 1975 por Agustín Hernández Navarro. Esta casa brutalista cuenta con un diseño escultórico que la hace distintiva en el barrio Bosques de las Lomas en la Ciudad de México. Su ambiente privado y los elementos inspirados en la arquitectura precolombina la convierten en un ícono del modernismo.
Otro ejemplo es Casa Bernal, concebida por Emmanuel Picault, donde se combina lo antiguo y lo moderno en un diálogo visual con su entorno en Querétaro. Aquí, el comedor resalta por sus ventanales de gran tamaño que ofrecen vistas espectaculares del volcán Peña de Bernal. La mezcla de materiales locales, como la pizarra mexicana, añade un carácter único al espacio.
Finalmente, la Casa que cosecha lluvia, fruto de la colaboración entre Javier Sánchez Arquitectura y Robert Hutchison Architecture, utiliza el agua de lluvia para crear un sistema sostenible en un popular destino vacacional. Este enfoque experimental se complementa con la integración de espacios al aire libre, vital en las regiones con lluvias abundantes.
Con información de bbc.com

