CIUDAD DE MÉXICO. – Tras sobrevivir a un atentado en 2020, Omar García Harfuch, quien entonces era secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, comenzó a dormir en su oficina. En ese momento, atribuyó el ataque a un poderoso cártel y afirmó que habían intentado asesinarlo. Actualmente, García Harfuch ostenta el máximo cargo de seguridad en México, con la encomienda de desmantelar precisamente a esos grupos criminales. Aún hoy, pasa muchas noches cerca de su escritorio, con un soldado armado en equipo de combate apostado fuera de su puerta. Esta dedicación, descrita como obsesiva, hacia la resolución del que parece ser el problema más irresoluble de su país, le ha valido la confianza de la Presidenta Claudia Sheinbaum y lo ha posicionado como la figura central de la campaña más agresiva de México contra los cárteles en más de una década. El gobierno reporta detenciones de miembros de cárteles y la destrucción de laboratorios de drogas a un ritmo casi cuatro veces superior al de la administración anterior. Los datos gubernamentales indican una disminución del 22 por ciento en homicidios en lo que va del año en comparación con el año pasado, situándose en su nivel más bajo en una década, y una reducción del 15 por ciento en robos con violencia. “No estamos diciendo que el problema esté resuelto”, declaró García Harfuch en su primera entrevista oficial con medios internacionales desde que asumió como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México el año pasado. Sin embargo, añadió, “nosotros lo que estamos haciendo es que pegamos en una estructura criminal abajo, en medio, arriba. Todo”. Su éxito inicial ha contribuido a calmar las preocupaciones de Washington. Con García Harfuch como punto de contacto con las agencias de seguridad estadounidenses, el intercambio de inteligencia entre ambos países se ha incrementado, y el expresidente Donald Trump ha enfocado su atención en los narcotraficantes de Sudamérica en lugar de México. No obstante, la his
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