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Organizaciones criminales en América Latina son clasificadas como terroristas

Grupos criminales en México, Colombia y Venezuela son designados como terroristas por EE.UU., impactando su operación y política regional.

Por Redacción2 min de lectura
La inclusión de estos grupos en la lista de EE.UU. afecta su operación y la política regional.
La inclusión de estos grupos en la lista de EE.UU. afecta su operación y la política regional.
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La designación de numerosos grupos criminales en América Latina como organizaciones terroristas por Estados Unidos ha marcado un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico. Entre los grupos destacados se encuentran el Cartel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación de México, así como el Tren de Aragua de Venezuela y el Clan del Golfo en Colombia. Esta medida, que se hizo oficial a principios de junio, permite al gobierno estadounidense congelar activos y prohibir transacciones con personas ligadas a estas organizaciones.

El impacto de esta clasificación ha sido variado. En México, la presión sobre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se ha incrementado, especialmente tras imputaciones a funcionarios en Sinaloa por sus vínculos con el Cartel de Sinaloa. Sin embargo, expertos indican que, hasta el momento, no se ha observado una disminución significativa en las actividades criminales de estas organizaciones, aunque sí se han endurecido las penas para individuos extraditados a Estados Unidos.

En Venezuela, la situación ha sido aún más crítica debido a la reciente invasión y captura del presidente Nicolás Maduro en enero. Las tácticas estadounidenses, que incluyen la designación de grupos como terroristas, reflejan una campaña más agresiva contra el narcoterrorismo, aunque analistas advierten que esto no cambia drásticamente el comportamiento de las organizaciones criminales.

Desde la clasificación como terroristas, las organizaciones afectadas han experimentado un mayor control sobre sus actividades financieras. Las sanciones impuestas por Estados Unidos se han traducido en un examen más riguroso de las transacciones vinculadas a estos grupos, afectando no solo a los delincuentes, sino también a empresas y personas que accidentalmente puedan asociarse con ellos.

La decisión de clasificar estos grupos como terroristas no es solo una cuestión legal, sino que también implica un cambio en la forma en que Estados Unidos aborda el problema del crimen organizado en la región. Las medidas se espera que continúen teniendo repercusiones en el ámbito político y económico a medida que los gobiernos de los países afectados intentan adaptarse a esta nueva realidad.

Con información de bbc.com

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