Kevin González, un joven estadounidense de 18 años, se encontraba en tratamiento por cáncer en el Centro Médico de la Universidad de Chicago. Sus padres, ciudadanos mexicanos, habían enfrentado múltiples deportaciones y se les hacía imposible regresar legalmente a Estados Unidos para estar a su lado.
En abril de 2026, ante la agravante salud de Kevin, decidieron cruzar la frontera de forma ilegal. Lamentablemente, ambos fueron detenidos en Arizona y trasladados a un centro de detención. Durante ese tiempo crítico, uno de los médicos de Kevin envió una carta a la agencia de servicios de inmigración, solicitando urgentemente la liberación de sus padres para que pudieran estar junto a su hijo en sus últimos días.
Mientras tanto, Kevin tuvo que despedirse de sus familiares en Chicago y viajó a Durango, México, con la esperanza de reunirse con sus padres allí. La situación se tornó aún más triste cuando se encontraban en proceso de obtención de permisos, pero el tiempo se agotaba.
Finalmente, los padres de Kevin, Isidoro González Avilés y Norma Anabel Ramírez Amaya, lograron ser liberados por un juez federal. Sin embargo, su reencuentro fue brevísimo, ya que el joven falleció poco después. Kevin, nacido en Estados Unidos y criado en México, había sido diagnosticado con cáncer de colon en una fase avanzada luego de pasar las festividades navideñas con parientes en Chicago.
La travesía del matrimonio hacia Durango abarcó más de 1,200 kilómetros en autobús. Isidoro expresó la felicidad de haber podido cumplir el deseo de su hijo de estar juntos en sus últimos momentos, a pesar de que la familia tuvo que enfrentar obstinados desafíos en su viaje. El caso subraya la dura realidad del sistema de inmigración y la vulnerabilidad enfrentada por muchas familias en situaciones similares.
Con información de clarin.com

