Ciudad de México. - La científica tucumana Pamela Such Stelzer, recientemente formada en el programa AST501 del International Institute for Astronautical Sciences, promueve un innovador proyecto que combina la agro-biotecnología con la exploración espacial. Su iniciativa, conocida como Q-Orbit, investiga el comportamiento de semillas de quinoa en condiciones extremas, buscando no solo aplicaciones para la Luna o Marte, sino también soluciones a desafíos terrenales.
Such Stelzer, egresada de la Universidad Nacional de Tucumán, ha dedicado su carrera a la investigación relacionada con la sostenibilidad y la vida humana fuera de la Tierra. Su formación interdisciplinaria le ha permitido unirse a un equipo que articula investigaciones desde Canadá con instituciones argentinas, como la Fundación Miguel Lillo. La selección de la variedad de quinoa Morrillos, proveniente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, subraya la relevancia de su trabajo.
En una reciente reunión con miembros de la UNT, la científica compartió su trayectoria y los altibajos que han marcado su carrera. "La universidad no forma intelecto únicamente, sino que transmite conocimiento, tecnología y fomenta el camino de los profesionales que solucionan los problemas en la industria", destacó Such Stelzer, al reflexionar sobre la importancia de su educación.
Su historia es un ejemplo de perseverancia, ya que ha enfrentado rechazos y reinvenciones, siempre con la mirada puesta en su anhelo de contribuir al campo de la astronomía y la investigación espacial. En su recorrido, ha demostrado que el trabajo interdisciplinario es fundamental en el ámbito de las ciencias espaciales, un campo que abarca desde la geología hasta la biología.
Pamela Such Stelzer ha convertido su sueño inicial de ser astronauta en una contribución significativa a la ciencia, evidenciando que la educación puede transformarse en soluciones concretas para los desafíos actuales y futuros de la humanidad.
Con información de medios.unt.edu.ar

