Un grupo de 24 nicaragüenses fue enviado de regreso a su país por el Servicio Nacional de Migración de Panamá tras identificar irregularidades migratorias y delitos en sus antecedentes. La medida busca proteger la seguridad pública y mantener el orden en el territorio panameño.
Entre los deportados, ocho enfrentaban cargos graves que los consideraban una amenaza, mientras que los otros 16 no cumplían con las normativas de ingreso y permanencia en Panamá. Las autoridades subrayaron que, de acuerdo con la legislación local, estas irregularidades son tomadas en serio.
El comunicado emitido por el servicio migratorio pintó un panorama claro sobre las razones de las expulsiones, las cuales incluyeron antecedentes penales por delitos como tráfico de drogas y evasión de controles oficiales. Esto resalta el compromiso del gobierno panameño de asegurar la seguridad colectiva de su población.
La deportación se llevó a cabo mediante un vuelo desde el Aeropuerto Marcos A. Gelabert en la ciudad de Panamá, siguiendo las normativas nacionales e internacionales. Este proceso está alineado con los esfuerzos de Panamá por controlar los flujos migratorios y prevenir situaciones que puedan impactar negativamente a la sociedad.
Las autoridades migratorias en Panamá también mantienen operativos continuos para sancionar a quienes infringen la ley y a aquellos que no regularizan su estatus migratorio, reafirmando la importancia de estos procedimientos para la convivencia y la seguridad de todos.
Con información de infobae.com

