El Pazo de Meirás, situado en Galicia, permanece cerrado a la espera de un plan que determine su futuro. A pesar de su rescate por el Estado, los visitantes tienen acceso limitado a sus instalaciones, generando frustración entre los colectivos memorialistas y la comunidad local.
Desde que el recinto fue gestionado públicamente, la cantidad de estancias que se pueden visitar es ínfima en comparación con el acceso que se tenía anteriormente, cuando estaba bajo el control de la familia Franco. Los colectivos que promueven la memoria histórica consideran que el tiempo de espera ha sido excesivo, por lo que solicitan que se reanuden las actividades en el Pazo ya que la decisión del Tribunal Supremo que revertió su propiedad está en vigor.
Actualmente, el Ayuntamiento de Sada gestiona las visitas turísticas, que han despertado mucho interés, tanto a nivel local como internacional. La oferta de visitas guiadas está prácticamente agotada y se limita a fines de semana, con grupos de hasta 20 personas. La comunidad está ansiosa por ver cómo se desarrolla la situación durante el verano, cuando la demanda aumenta aún más.
Carlos Babío, presidente de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña, ha expresado su preocupación por el acceso restringido en la visita a áreas significativas del Pazo, como los salones y la biblioteca del dictador. La gestión del lugar está en manos del Estado, pero muchos claman por un plan que garantice una mejor utilización del espacio y su legado histórico.
El alcalde de Sada, Benito Portela, ha solicitado la convocatoria inmediata de una comisión interinstitucional que se encargue de definir el futuro del Pazo y sus usos. En su carta al ministro de Memoria Democrática, recordó que el fallo del Supremo marca un nuevo comienzo para la memoria democrática en Galicia, y que es fundamental contar con la participación de la sociedad gallega en este proceso.
Con información de elpais.com

