La empresa estatal negó cualquier influencia en la victoria de la candidata mexicana y justificó su felicitación en redes sociales, tras acusaciones y polémicas recientes. Recientemente, la participación de Fátima Bosch en el certamen internacional Miss Universo generó controversia en México, tras conocerse que su padre tuvo vínculos con Petróleos Mexicanos (Pemex) en el pasado. La compañía estatal emitió un comunicado en el que negó tener alguna participación en la elección y aclaró que su felicitación a Bosch en redes sociales fue motivada por el entusiasmo del momento, sin ninguna influencia en el proceso. Este incidente se suma a una serie de acusaciones y antecedentes que rodean a la familia de Bosch. Su padre, Bernardo Bosch Hernández, fue director de Pemex Exploración y Producción y posteriormente fue inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública por diez años, además de estar bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito, aunque finalmente fue exonerado. La atención sobre el perfil de la ganadora del certamen refleja las tensiones existentes en torno a influencias externas y vínculos históricos con instituciones gubernamentales en el proceso de selección de representantes mexicanos en concursos de belleza. El conflicto también abordó cuestionamientos sobre posibles favorecimientos, alimentados por declaraciones de exjurados que alegaron irregularidades en la votación. En este contexto, el reconocimiento de Pemex refuerza su postura de que su participación fue meramente social, sin implicaciones en decisiones del certamen. La polémica revela cómo las conexiones familiares y ciertas vinculaciones empresariales pueden polarizar opiniones y generar debates sobre transparencia en eventos públicos y de relevancia nacional. Este escándalo evidencia además la importancia de la transparencia en procedimientos que involucran a instituciones públicas y privadas, especialmente cuando se trata de premios y reconocimientos que captan la atención del públi
