La paraestatal logró disminuir sus pérdidas a 61,242 millones de pesos, mientras la deuda con proveedores se incrementa en un 20% a cierre de septiembre. En el tercer trimestre de 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció una significativa reducción en sus pérdidas netas, alcanzando los 61,242 millones de pesos. Este avance se debe a una disminución en los ingresos del 11.1%, resultado de la estrategia gubernamental de reducir las exportaciones de crudo y a la caída en los precios internacionales del petróleo. La reducción en los costos de venta en más del 10% ayudó a mitigar parcialmente el impacto de la caída en ingresos, aunque los impuestos sobre las ventas nacionales se incrementaron. A pesar de los progresos en sus indicadores financieros, Pemex enfrenta un aumento en su deuda con proveedores, que al cierre de septiembre se ubicó en más de 517,000 millones de pesos, reflejando un crecimiento del 20.1% con respecto a junio. La petrolera ha implementado mecanismos de financiamiento innovadores, incluyendo pagos parciales y recalendarización a largo plazo, aunque la deuda total aún se mantiene elevada. Durante una consulta con inversionistas, responsables de la compañía aseguraron que estos métodos permitirán gestionar mejor los pagos futuros y estabilizar la situación financiera. Asimismo, la deuda financiera total de Pemex experimentó una reducción del 6.8%, situándose en 1.84 billones de pesos (alrededor de 100 mil millones de dólares). La directiva ha establecido como meta reducir esta cantidad a 85,000 millones de dólares para finales de 2025, con apoyos del gobierno federal y mejoras en su calificación crediticia que fortalecen la confianza en la petrolera y facilitan el acceso a financiamiento en mejores condiciones. Las acciones de Pemex reflejan un escenario de avances en rentabilidad, pero también de desafíos en la gestión de pasivos operativos. La reducción en pérdidas indica un esfuerzo por estabilizar la empresa, aunque la deuda con proveedores conti
