Desde 2026, los jubilados del IMSS bajo la Ley 73 recibirán actualizaciones en sus pensiones basadas en el INPC, fortaleciendo su poder adquisitivo. A partir de 2026, las pensiones administradas bajo la Ley 73 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sufrirán un ajuste en su monto, el cual será calculado en función del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). Este cambio sustituirá la anterior modalidad de actualización basada en el salario mínimo, con el objetivo de mantener los beneficios en línea con la inflación y el costo de vida real, protegiendo así el poder adquisitivo de quienes dependen de estas pensiones. La decisión fue tomada tras un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que avaló la modificación, en busca de garantizar una protección más efectiva para los adultos mayores retirados. En 2025, la pensión mínima garantizada bajo esta ley fue de aproximadamente 9,400 pesos mensuales, con una proyección para 2026 que supera los 10,700 pesos, basándose en estimaciones económicas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El incremento en los montos será retroactivo a marzo, reforzando el compromiso de mejorar las condiciones de vida de los pensionados. Para acceder a esta pensión, los trabajadores deben cumplir con ciertos requisitos, como tener entre 60 y 65 años, haber cotizado al menos 500 semanas ante el IMSS y estar inscritos en una Administradora de Fondos para el Retiro (Afore). Los trámites de solicitud requieren presentar documentos oficiales como identificación vigente, comprobantes bancarios y estados de cuenta de la Afore. El proceso implica acudir a la oficina del IMSS correspondiente y gestionar el aval, tras lo cual será posible iniciar los pagos mensuales en la Afore. Entender estas modificaciones resulta crucial en un contexto donde la inflación impacta directamente en la calidad de vida de los pensionados, especialmente en un país con variados desafíos económicos. La actualización, centrada
