La desaparición de un animal de compañía puede generar consecuencias emocionales similares a las de la pérdida de un familiar, afectando el bienestar psicológico familiar. La desaparición de una mascota representa un evento emocionalmente desgarrador que puede tener efectos profundos en la salud mental de los integrantes de una familia. La relación afectiva con estos animales, considerados miembros de la familia, puede generar una respuesta emocional intensa ante su pérdida, similar a la de un miembro humano cercano. Estudios recientes indican que la pérdida de un animal puede desencadenar síntomas de ansiedad, tristeza profunda, insomnio y aislamiento social, afectando especialmente a los niños, quienes suelen experimentar una mayor vulnerabilidad ante estas situaciones. Además, en contextos donde se ha comprobado la existencia de un duelo estructurado, como en las etapas de negación y aceptación, el acompañamiento profesional especializado en duelo y manejo emocional puede facilitar la recuperación. Es importante entender la relevancia de brindar apoyo psicológico en estos casos, ya que, aunque la pérdida pueda parecer menor en comparación con otros tipos de duelos, la intensidad emocional puede ser igual de significativa y duradera. Reconocer esta problemática y promover la información sobre los procesos de duelo ayuda a fortalecer la salud mental de quienes enfrentan estas pérdidas y a prevenir complicaciones psicosomáticas.
