El mercado evalúa la publicación del índice de confianza del consumidor en México y anticipa movimientos por el PCE en EE.UU., en un entorno de incertidumbre global. El peso mexicano abrió la semana en aproximadamente 18.22 unidades por dólar, mostrando cierta fortaleza en medio de un contexto económico y político lleno de variables. La percepción del consumo interno en México será clave, ya que un incremento en la confianza del consumidor podría reforzar la tendencia del peso, mientras que una caída generaría expectativas de debilidad adicional. A nivel internacional, los inversionistas permanecen atentos a los indicadores económicos estadounidenses, en particular el Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE). Este dato será determinante para las decisiones sobre la política monetaria de la Reserva Federal en sus próximas reuniones, influyendo directamente en la cotización del dólar y, por consecuencia, en el peso. Por otro lado, la dinámica política en ambos países continúa generando titulares. La intención del expresidente Donald Trump de renegociar o incluso abandonar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) mantiene cierta incertidumbre para las exportaciones mexicanas. Sin embargo, declaraciones de líderes mexicanos aseguran la vigencia del acuerdo, buscando mitigar la volatilidad. Además, las conversaciones sobre la reforma a la Ley General de Aguas y el lanzamiento del Plan Nacional de Ciberseguridad 2025 reflejan aspectos que también tienen impacto en la percepción de riesgo y en las decisiones de inversión. El comportamiento del peso se definirá en los próximos días en función de los datos económicos y las decisiones políticas; en especial, si el PCE en EE.UU. muestra signos de desaceleración o mantiene la tendencia actual, lo que determinará en qué rango cerrará el tipo de cambio.
