Documentos y testimonios revelan que las autoridades mexicanas estaban al tanto del caso de Santiago Meza López desde 2008, un año antes de ser detenido. En un análisis reciente de expedientes judiciales y testimonios de testigos protegidos se confirma que las autoridades mexicanas tenían conocimiento sobre las actividades de Santiago Meza López, conocido como El Pozolero, desde mediados de 2008. Aunque su captura ocurrió en enero de 2009, documentos oficiales revelan que la Procuraduría General de la República (PGR) ya había recibido información sobre sus operaciones de disolución de cuerpos en sosa cáustica mucho antes. Durante ese periodo, algunos informantes internos y policías corruptos aportaron detalles alarmantes sobre la existencia de un hombre responsable de eliminar cuerpos en tambos con ácido, con un pago semanal por sus servicios que alcanzaba los 500 dólares. Testigos aseguraron que El Pozolero disolvió aproximadamente 300 víctimas, muchas de las cuales aún permanecen sin identificar, en un contexto de violencia y desapariciones respaldadas por redes de corrupción internas en las fuerzas policiales. Este hallazgo evidencia que la autoridad mexicana pudo haber actuado con mayor anticipación, pero la complejidad de las redes del narcotráfico y la corrupción impidieron una intervención oportuna. La historia de Santiago Meza López refleja también la brutalidad del narco y las fallas institucionales que prolongan la impunidad en casos de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. La información revela la necesidad de fortalecer los sistemas de inteligencia y de transparencia para prevenir crímenes similares en el futuro.
