La comunidad internacional prevé un descenso en las emisiones, aunque por debajo de los niveles necesarios para limitar el calentamiento global a 1.5°C. Las proyecciones recientes indican que las políticas climáticas actuales muestran una tendencia hacia una disminución estable en las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Este es el primer pronóstico en años que anticipa una reducción constante en las emisiones, una señal alentadora en un contexto donde estas cifras se han incrementado de forma sostenida desde el inicio de las mediciones en 1990. Sin embargo, el decrecimiento proyectado del 10% dista significativamente del requerimiento del 60% que científicos consideran necesario para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5°C para 2035, límite clave para evitar impactos catastróficos del cambio climático. La insuficiencia de los compromisos actuales refuerza la necesidad de que los países intensifiquen sus esfuerzos, especialmente en momentos en que algunas potencias, como Estados Unidos, enfrentan retrocesos en sus políticas ambientales. La Corporación Mundial de la ONU para el Cambio Climático ha señalado que, aunque la tendencia de reducción es positiva, aún se requiere acelerar la acción internacional para cumplir con los objetivos globales, en paralelo a la próxima cumbre COP30 en Brasil. Solo un 30% de las emisiones mundiales están cubiertas por los planes climáticos presentados hasta ahora, lo que evidencia la urgencia de compromisos más ambiciosos para garantizar un futuro sustentable. La situación actual pone de relieve la importancia de la cooperación internacional y la acción coordinada para enfrentar una crisis que afecta a todos los sectores y países del planeta.
