Un proceso biotecnológico desarrollado en México transforma residuos plásticos y orgánicos en fertilizante sustentable, reduciendo impactos ambientales. En el contexto de la creciente preocupación por la contaminación plástica y el impacto ambiental de los fertilizantes tradicionales, un grupo de investigadores mexicanos ha desarrollado una innovadora solución. Este proceso utiliza especies de escarabajos, como Tenebrio molitor y Zophobas morio, capaces de degradar plásticos como poliéster, poliuretano y poliestireno. La materia resultante se combina con residuos orgánicos y pasa por un proceso de fermentación anaeróbica que involucra lombrices y cucarachas, formando una red bacteriana que estabiliza un fertilizante 100% orgánico, libre de químicos y seguro para los polinizadores. Este avance no solo ayuda a gestionar residuos plásticos, sino que también ofrece una alternativa más sostenible para la agricultura en México, uno de los mayores consumidores de fertilizantes en América Latina, con un impacto positivo en la reducción de gases de efecto invernadero asociados a su uso. La innovación destaca por ser pionera en aprovechar residuos inorgánicos, tradicionalmente considerados no aptos para fertilización, abriendo una ruta prometedora para el desarrollo de insumos agrícolas más sustentables y reducir la huella ecológica del sector.
Temas:
