La tasa de pobreza extrema en la región se redujo ligeramente, pero sigue afectando a más de 60 millones de personas, evidenciando desigualdades persistentes. En 2024, aproximadamente 62 millones de habitantes en América Latina enfrentaron condiciones de pobreza extrema, lo que representa el 9,8 % de la población regional. Aunque esta cifra muestra una pequeña disminución respecto al año anterior, la situación sigue siendo alarmante, considerando que en 2014 el indicador fue 2,1 puntos porcentuales menor. La reducción de la pobreza en la región en 2024 se atribuye principalmente a los avances económicos en México y, en menor grado, en Brasil, países que contribuyen significativamente a las cifras regionales. A nivel global, América Latina continúa siendo una de las áreas más desiguales del planeta; en la región, el 10 % más rico concentra más de un tercio de todos los ingresos, mientras que los países enfrentan desafíos para reducir estas disparidades. La desigualdad de ingresos se refleja en índices como el coeficiente de Gini, que sigue siendo el más alto entre las regiones del mundo, superando en 14 puntos a la media de los países de la OCDE. Sin embargo, avances en áreas como vivienda y servicios básicos han contribuido a disminuir la pobreza multidimensional, que en 2024 cayó del 34,4 % al 20,9 % de la población. Para sostener estos avances, la región requiere implementar estrategias focalizadas en la mejora de la educación, generación de empleos de calidad y fortalecimiento de las políticas sociales, aspectos fundamentales para reducir las profundas brechas socioeconómicas. Por otro lado, las perspectivas de crecimiento para 2025 son moderadas, debido a un panorama económico con limitadas expectativas de expansión. La región mantiene un crecimiento estimado del 2,3 % para 2024 y se proyecta una ligera mejora para 2026, aunque los retos de desigualdad persisten como uno de los mayores obstáculos para un desarrollo inclusivo y sostenible.
