La aplicación del impuesto a vehículos podría fortalecer los ingresos propios de los estados y disminuir su dependencia de recursos federales, según análisis recientes. En México, la mayoría de los recursos destinados a financiar a los estados y municipios provienen en más del 80% de transferencias federales, lo que genera una alta dependencia del gasto federalizado. Frente a esto, el cobro de impuestos locales, como la tenencia vehicular, se presenta como una alternativa para incrementar los ingresos propios de las entidades federativas y fortalecer su autonomía presupuestaria. Actualmente, solo 13 de las 32 entidades mexicanas mantienen vigente este gravamen, a pesar del aumento en el parque vehicular y el uso de autos con motores más grandes. La recaudación estimada para 2024 ronda los 20,375 millones de pesos, aunque se espera una disminución respecto a años anteriores. La propuesta de rediseñar este impuesto plantea que, si se aplicara en todo el país, podría generar hasta 121,2 mil millones de pesos anuales, aportando casi 99 mil millones adicionales respecto a lo recaudado actualmente. Esto se basa en un modelo que contempla tarifas progresivas y componentes ambientales y de movilidad, además de distribuirse de manera federalizada para evitar desigualdades regionales. El análisis evidencia que el diseño ajustado del impuesto contribuiría a reducir la dependencia de los estados en transferencias del gobierno central en un promedio del 2.4%, siendo Morelos la entidad con mayor reducción. La Ciudad de México, que ya ha incrementado sus ingresos por este concepto, continúa ampliando su base con subsidios a vehículos de menor valor y considerando inclusiones como los autos eléctricos e híbridos, en un esfuerzo por diversificar su ingreso y promover políticas sustentables. El contexto actual revela la necesidad de fortalecer las finanzas estatales mediante recursos propios y sistemas tributarios más justos y sostenibles. La inclusión del impuesto a vehículos en tod
Temas:
