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Los precios de alimentos en ciudades crecen por encima de la inflación en México

Los precios de alimentos en las ciudades mexicanas aumentaron más que la inflación general en septiembre, elevando el gasto mensual necesario para cubrir la canasta básica.

Por Redacción1 min de lectura
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El incremento en el costo de alimentos en zonas urbanas afecta la economía familiar, con carnes y productos lácteos en niveles récords y un aumento en el gasto necesario para cubrir la canasta básica. En el mes de septiembre, la inflación en el costo de los alimentos mostró un aumento más pronunciado en las urbes mexicanas, impactando directamente en el bolsillo de las familias urbanas. Los precios de productos esenciales como carnes y productos lácteos registraron elevados incrementos, con la carne de res experimentando alzas cercanas al 19%. Este fenómeno refleja una tendencia persistente en la que el incremento en el costo de la alimentación urbana supera la inflación general, que en ese periodo fue de 3.8%. La mayor demanda de alimentos fuera del hogar y los costos asociados a la producción y logística contribuyen a este aumento. Desde julio, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) actualiza mensualmente estos indicadores, que muestran que en las zonas urbanas, la línea de pobreza extrema para una canasta alimentaria alcanzó los 2,454 pesos por persona, cifras que evidencian el reto de garantizar una alimentación adecuada en un contexto de altos costos. Además, en comparación con zonas rurales, donde los incrementos son menores, en las ciudades se requiere un gasto promedio de aproximadamente 4,740 pesos mensuales para cubrir tanto alimentos como bienes y servicios esenciales, reflejando la brecha creciente en el costo de vida. Aunque la inflación general desacelera, el impacto en los hogares urbanos se mantiene, generando preocupación por el acceso a una alimentación saludable y suficiente. En un panorama más amplio, estos aumentos en el precio de alimentos y servicios justifican una mayor atención en políticas públicas destinadas a estabilizar los precios y apoyar a las familias más vulnerables, especialmente en un entorno económico complicado que enfrenta desafíos tanto internos como externos.

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