La oferta limitada, los costos de construcción y la economía global mantienen la tendencia alcista en el mercado inmobiliario mexicano, con moderación para los próximos años. A medida que se aproxima 2026, las proyecciones indican que el costo de adquirir una vivienda en México continuará creciendo, aunque a un ritmo más controlado. Factores como la persistente escasez de oferta, los elevados costos de construcción y las variables macroeconómicas en torno a la inflación y las tasas hipotecarias influyen en esta tendencia. Pese a los esfuerzos gubernamentales por ampliar y facilitar el acceso a la vivienda, estos mecanismos solo aportarán mejoras moderadas y no resolverán completamente los déficits estructurales en los próximos años. La demanda se mantiene centrada en propiedades de valor accesible, particularmente aquellas con precios inferiores a los cinco millones de pesos, beneficiadas por una inflación en descenso y condiciones hipotecarias ligeramente favorables. Sin embargo, la estabilidad o posible bajada de las tasas de interés en 2026 y 2027 puede verse limitada por la inflación aún presente y los costos de materiales y mano de obra. El comportamiento del mercado inmobiliario en México se encuentra en línea con tendencias globales, donde el crecimiento de precios moderado se sustenta en la escasez de oferta y una demanda relativamente estable, aunque debilitada por las condiciones económicas y laborales. Países como los de Europa, Australia y América Latina experimentarán incrementos mayores, impulsados por la reducción de tasas de interés y una inflación contenida. La economía mundial proyectada para 2026, con un crecimiento del PIB estimado en 2.4%, refuerza un escenario de estabilización de precios en los mercados de vivienda globales, aunque con variaciones regionales significativas. En el contexto mexicano, la amplia diferencia entre demanda y oferta, además de los costos crecientes en la construcción, representa un desafío para mantener la accesibilid
