El paquete económico contempla aumento en impuestos, fortalecimiento de programas sociales y recortes a organismos como el INE, con énfasis en Pemex y el Tren Maya. El Gobierno de México presenta para 2026 un proyecto presupuestario que prioriza la inversión en programas sociales y proyectos estratégicos, al mismo tiempo que implementa ajustes en diferentes organismos públicos. La propuesta estima ingresos por aproximadamente 8.7 billones de pesos, destinando fondos a iniciativas como las pensiones para adultos mayores, personas con discapacidad y programas de bienestar, con un incremento del 12.4% respecto al año anterior. Para financiar estas políticas, se plantea un aumento en impuestos especializados, incluyendo cobros adicionales a bebidas azucaradas, tabacos y productos con nicotina, además de gravar con un 8% los videojuegos con contenido violento y elevando la tasa sobre apuestas. Estas medidas buscan canalizar recursos hacia un fondo de salud que atienda enfermedades relacionadas con el consumo de productos ultraprocesados. La recaudación proyectada por estos impuestos alcanzaría cientos de millones de pesos. En contraste, otros organismos como el Instituto Nacional Electoral (INE) tendrán un recorte presupuestal cercano a los 4 mil millones de pesos, reflejando una tendencia de austeridad. Por su parte, Pemex continúa recibiendo fuertes apoyos, con un objetivo de balance financiero superior a los 260 mil millones de pesos y un plan para potenciar la producción petrolera y petroquímica, pese a las dificultades financieras de la empresa pública. Proyectos emblemáticos como el Tren Maya seguirán contando con asignaciones millonarias, considerando su importancia para el impulso turístico y económico de la región sureste. Asimismo, el Poder Judicial también verá incrementado su presupuesto para fortalecer su operación y garantizar el funcionamiento del nuevo esquema de ministros electos por voto popular, con una remuneración sustantiva para magistrados y minist
