Expertos alertan sobre los factores de riesgo y la falta de síntomas tempranos que dificultan detectar esta enfermedad potencialmente mortal. La enfermedad renal crónica (ERC) se caracteriza por un avance silencioso y progresivo que muchas veces pasa desapercibido hasta etapas avanzadas, cuando las complicaciones se vuelven severas. En México, se estima que más de 13 millones de personas podrían estar afectadas por esta condición, la cual no siempre presenta síntomas claros en sus etapas iniciales, complicando su detección temprana. La prevalencia del padecimiento se relaciona estrechamente con factores de riesgo como diabetes, hipertensión, hábitos de vida poco saludables y antecedentes familiares, entre otros. La obesidad, el consumo elevado de sal, la deshidratación y la exposición a ambientes calurosos también contribuyen al deterioro de los riñones, especialmente en poblaciones vulnerables. La identificación y control de estos factores son esenciales para reducir la incidencia y evitar complicaciones mayores, ya que la enfermedad renal puede derivar en insuficiencia renal y dependencia de tratamientos como la diálisis o trasplantes. La conciencia y la prevención temprana son claves para disminuir el impacto de esta condición en la salud pública.
