Ciudad de México, CDMX. - La reciente historia electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) revela un notable debilitamiento en su influencia política. En el año electoral 2024, se presenta una alianza con el Partido Acción Nacional (PAN), llevando como candidata a Xóchitl Gálvez, quien carece de raíces en el PRI. En los últimos años, el partido ha conservado solo dos gubernaturas: Coahuila y Durango.
Desde su apogeo, donde governó México durante 71 años consecutivos, el PRI ha enfrentado una serie de crisis que han ido socavando su poder. Tras la elección presidencial de 2000, en la que el candidato del PAN, Vicente Fox, desbancó al PRI, el partido ha intentado redefinir su ideología. Sin embargo, la pérdida del rumbo se vuelve evidente con la creación de nuevos movimientos opositores, como el PRD y más tarde Morena.
El PRI ha intentado volver a sus raíces ideológicas, anunciando su transformación a un partido de centroizquierda en 2021 y posicionándose como socialdemócrata. El líder Rubén Moreira expresó la necesidad de alejarse del neoliberalismo. No obstante, esta reconfiguración llega demasiado tarde para recuperar su antiguo poder y prestigio.
En 1988, el PRI comenzó su declive, marcando un giro en su fortuna electoral y perdiendo la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal ante Cuauhtémoc Cárdenas. Desde entonces, el partido ha visto una caída en su base electoral, que culminó en 2018 con la victoria de Andrés Manuel López Obrador de Morena.
A pesar de sus intentos de reestructuración, el partido enfrenta un presente incierto mientras se prepara para las elecciones de 2024, buscando recuperar un lugar en el panorama político que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas.
Con información de hoytamaulipas.net

