Legislador señala que la Reforma busca promover una educación laica y de calidad, alejada de "ideologías" y orientada a fortalecer los conocimientos básicos. En una estrategia orientada a mantener la orientación tradicional en la educación, un integrante del Legislativo afirmó que las nuevas medidas buscan garantizar una enseñanza enfocada en una formación de calidad y sin influencias ideológicas. La reforma, todavía en proceso de publicación oficial, responde a preocupaciones sobre el uso del lenguaje inclusivo, el cual ha sido criticado por su supuesta falta de estructura gramatical y coherencia. Esta iniciativa surge en un contexto en el que diversos sectores educativos y sociales debatían sobre la pertinencia de incorporar el lenguaje inclusivo en los sistemas escolares. La propuesta establece que las instituciones educativas deben centrarse en fortalecer la gramática, la ortografía y la enseñanza del español, dejando de lado las expresiones que, según sus promotores, perturban la enseñanza convencional. La regulación busca además fortalecer la participación de los padres en la definición de contenidos y metodologías educativas, promoviendo una educación basada en principios filosóficos laicos y de respeto a la tradición lingüística. Es importante señalar que, en el ámbito internacional, el debate sobre el lenguaje inclusivo refleja una tensión entre el respeto a la diversidad y la preservación de reglas lingüísticas establecidas. La decisión de algunos legisladores en diversos países de restringir estas expresiones responde a preocupaciones sobre la percepción de que la innovación lingüística podría afectar negativamente la enseñanza formal y la comunicación clara. La entrada en vigor de estas reformas puede tener un impacto directo en cómo las futuras generaciones aprenderán y practicarán el idioma, además de influir en las políticas educativas relacionadas con la igualdad y la inclusión social. En ese sentido, expertos en pedagogía y lingüística coinciden en
