Las manifestaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) están generando un impacto económico considerable, superando los 405 millones de pesos estimados por los comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México. Aunque este grupo es uno de los más afectados, no son los únicos, ya que otras zonas de la capital como Paseo de la Reforma y Polanco también sufren las consecuencias.
Aparte de los bloqueos en la capital, las protestas han incluido acciones en otros estados, como bloqueos en el aeropuerto de Oaxaca y la toma de casetas en carreteras de Hidalgo y Sonora. Esto ha complicado la movilidad, incluso en las garitas que conectan Tijuana y San Diego. La situación es crítica y la CNTE busca obtener concesiones sustanciales del Gobierno.
Los costos asociados a las protestas son difíciles de cuantificar, ya que las afectaciones se extienden más allá de los daños materiales. Las horas perdidas debido a los bloqueos afectan la productividad, con un costo potencial de hasta 150 millones de pesos diarios solo en la Ciudad de México. Este cálculo considera que cientos de miles de personas ven alterada su jornada laboral, traduciéndose en pérdidas económicas significativas.
El impacto ambiental y en la salud mental de los ciudadanos también es considerable, pero rara vez se incluye en los cálculos de pérdidas. La CNTE ha desarrollado un método de presión que afecta gravemente la vida urbana y el bienestar de miles, generando un costo que muchos prefieren no contabilizar.
A nivel global, el Fondo Monetario Internacional ha analizado el efecto de las protestas en la economía, concluyendo que pueden resultar en una caída considerable del PIB. La preparación de nuevas manifestaciones por grupos como transportistas y familiares de desaparecidos sugiere que la situación podría empeorar si no se logra un diálogo efectivo con las autoridades. La CNTE se niega a aceptar las propuestas del Gobierno, dejando a la ciudad ante un dilema crítico entre el derecho a manifestarse y la necesidad de preservar la productividad y la paz social.
Con información de eleconomista.com.mx

