La tarde del 17 de mayo fue sombría en Granada, marcando un desenlace complicado para el PSOE en las recientes elecciones autonómicas. La secretaria general del partido en la provincia, Olga Manzano, enfrentó adversidades desde el comienzo del día, cuando su voto fue anulado por un error al depositar la papeleta en la mesa equivocada. La sede del PSOE respiraba tensiones y silencios mientras los resultados comenzaban a confirmarse.
El objetivo principal de esa noche era retener el cuarto diputado autonómico, pero a medida que avanzaba el escrutinio, las esperanzas del partido se desvanecían. Finalmente, el PSOE logró tres escaños y un 24.36% de los votos, lo cual resultó insuficiente para alcanzar el cuarto representante, a pesar de haber incrementado los sufragios en comparación con 2022.
La atmósfera en la sede del PSOE se tornó solemne a medida que se recibió la noticia de la pérdida de un escaño. Aunque inicialmente se percibía un aire de calma, la realidad empezaba a instalarse con cada actualización de resultados. Un sondeo de Sigma Dos anunciaba un panorama complicado, al prever solo tres escaños para el PSOE frente a los siete del Partido Popular.
Mientras las pantallas reflejaban un mapa electoral que se teñía de azul, los miembros del PSOE buscaban consuelo en mediáticas proyecciones de apoyo. Sin embargo, la incertidumbre se apoderó rápidamente del ambiente. Voces esperanzadas comenzaron a desvanecerse y los gestos de incomodidad se multiplicaron en la sede, donde los teléfonos sonaban con frecuencia.
Cercano a la medianoche, el secretario general del PSOE en Granada, Pedro Fernández, se dirigió a los medios visiblemente decepcionado. Reconoció que el resultado no era el esperado, pero al mismo tiempo destacó el aumento en el número de votos en comparación con las elecciones anteriores. Agradeció a los votantes su apoyo y reafirmó el compromiso del partido con una propuesta de gobierno centrada en resolver problemas comunitarios.
Con información de granadahoy.com

