La mayoría carece de atlas de riesgo, lo que aumenta la vulnerabilidad ante fenómenos naturales y la falta de medidas preventivas efectivas. En el estado de Puebla, más de la mitad de los municipios enfrentan amenazas significativas derivadas de inundaciones y deslaves, poniendo en peligro a miles de residentes. La presencia de asentamientos en terrenos inestables, combinada con viviendas construidas irregularmente y la ausencia de programas de prevención, agrava la situación. Solo una minoría, aproximadamente 12 municipios, cuenta con atlas de riesgo actualizados, herramientas esenciales para diseñar planes de protección y reubicación. Las zonas con mayor peligro terrestre se concentran principalmente en la Sierra Norte, la Sierra Nororiental y el Valle de Serdán, donde las condiciones montañosas facilitan desprendimientos y deslizamientos de tierra. La región de Angelópolis y el Valle de Atlixco también enfrentan riesgos por las lluvias recurrentes y fenómenos meteorológicos extremos que exacerban la vulnerabilidad, en un contexto de cambio climático que intensifica estos eventos naturales. Además, las expectativas indican que más de 5.5 millones de habitantes en Puebla viven en áreas con riesgo medio o alto, una situación que demanda acciones urgentes para evitar tragedias. Este problema radica no solo en las condiciones climáticas, sino también en la ocupación humana en terrenos peligrosos que incrementa los daños en caso de eventos extremos. La falta de políticas de reubicación y la insuficiencia de estudios preventivos contribuyen a que estas comunidades se expongan continuamente a amenazas que podrían evitarse con planificación y estrategia. La carencia de instrumentos como los atlas de riesgo limita la capacidad de las autoridades para implementar programas preventivos y de respuesta efectivos, por lo que la vulnerabilidad de Puebla sigue en aumento. El aumento en la intensidad de las lluvias, junto con actividades humanas en zonas de riesgo, pide una interv
