La eficiencia del sistema fiscal crece gracias a la digitalización y la innovación tecnológica, a pesar de la reducción en su plantilla laboral. En los últimos años, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha incrementado significativamente sus ingresos, logrando optimizar recursos y reducir su personal sin mermar su rendimiento. A finales de septiembre, cada funcionario aportó cerca de 161 millones de pesos en recaudación, en comparación con los 143 millones de hace un año, mientras que la plantilla laboral disminuyó en aproximadamente 11,000 plazas desde 2018. Este avance se atribuye en buena medida a la implementación de tecnologías avanzadas, como sistemas de inteligencia artificial y procesos digitalizados, que facilitan la detección de discrepancias, el cruce de datos y la administración de créditos fiscales. Desde finales de 2018, las políticas de austeridad impulsaron la reducción del personal en el organismo, estrategia que se vio reforzada por la pandemia del COVID-19 y que ha sido acompañada por mejoras en los métodos de recaudación. Además, el costo de cobrar cada 100 pesos de impuestos se redujo a menos de la mitad, situándose en 0.23 pesos, una tendencia que refleja una gestión más eficiente y moderna del sistema fiscal mexicano. La continuidad en esta estrategia apunta a mantener altas tasas de recaudación con recursos limitados, en un contexto de fortalecimiento digital y eficiencia institucional.
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