Luis Chaparro, periodista y director de Pie de Nota, expone que la narcopolítica en México ha evolucionado hacia una lucha abierta por el control del poder. Las organizaciones criminales no solo se enfocan en el tráfico de drogas, sino que también buscan determinar candidatos, influir en gobiernos regionales y dirigir tanto negocios legales como ilegales.
Datos clave
- Quién: Luis Chaparro, periodista especializado en narcopolítica.
- Qué: Análisis de la evolución de la narcopolítica en México.
- Dónde: Entrevista en Político MX.
- Cuándo: Recientemente, en octubre de 2023.
Chaparro menciona a figuras políticas como Adán Augusto López y Rubén Rocha Moya, quienes se encuentran bajo la lupa debido a sus presuntos vínculos con el crimen organizado. Afirma que estos líderes no controlan efectivamente el estado, ya que son las organizaciones criminales las que dictan las condiciones en varias partes del país, bloqueando ciudades y manipulando las actividades económicas.
El periodista resalta el cambio de paradigma desde el antiguo modelo de protección, donde los cárteles pagaban a funcionarios, hacia estrategias más complejas. Ahora, las organizaciones criminales están involucradas en contratos públicos, construcción y decisiones electorales, buscando el poder más que el dinero.
¿Cuál es el impacto de la narcopolítica en las elecciones?
La incursión de los cárteles en la política ha hecho que las elecciones en México se vean amenazadas. Chaparro destaca que, bajo la influencia del crimen organizado, algunos candidatos son eliminados de la boleta de manera violenta. Esta situación genera un ambiente de temor y desconfianza, impactando la democracia en el país.
¿Cómo se estructura la relación entre políticos y criminales?
Los vínculos entre figuras políticas y cárteles como el de Sinaloa son cada vez más notorios. Chaparro menciona que la llegada de algunos políticos, como Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa, fue facilitada por la intervención de grupos delictivos. Además, estos nexos no son ocasionales, sino que se basan en relaciones previas y acuerdos establecidos.
El panorama que se vislumbra es preocupante, pues se anticipa una atomización de las estructuras delictivas y políticas. Con nuevos actores y partidos que surgen, el país se enfrenta a una compleja red donde el poder criminal parece tener cada vez más influencia en la toma de decisiones.
Con información de politico.mx

