El gobierno de México y sectores empresariales acuerdan disminuir la semana laboral sin afectar salarios, en un proceso que iniciará en 2027 y busca beneficiar a millones de trabajadores. El gobierno mexicano ha oficializado una iniciativa para reducir progresivamente la semana laboral de 48 a 40 horas, con un plan que comenzará en 2027 y concluirá en 2030. La medida busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores sin comprometer sus ingresos ni prestaciones sociales, estableciendo además que menores de edad no trabajarán horas extra. La reducción será gradual, con una disminución de dos horas anuales, y tendrá un período de adaptación durante 2026 para que las empresas puedan prepararse. Internacionalmente, diversos estudios destacan que acortar la semana laboral puede incrementar la productividad y favorecer el bienestar social y familiar. La reforma ha sido respaldada por sectores empresariales y organizaciones como Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial, quienes consideran que la flexibilidad y el diálogo son clave para una transición exitosa sin afectar la competitividad. Esta política forma parte de un consenso amplio que también establece límites en las horas extras y en la distribución de las jornadas laborales, promoviendo un equilibrio entre vida personal y laboral en millones de hogares mexicanos. El proceso se enmarca en un debate global sobre la reducción de horas de trabajo, que busca responder a las nuevas dinámicas laborales y mejorar el bienestar general, todo ello garantizando la sostenibilidad económica del país durante la implementación.
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