La refinería en Tabasco procesa menos crudo del nivel esperado, evidenciando desafíos en la recuperación del sector petrolero mexicano. La refinería Olmeca , ubicada en Dos Bocas, Tabasco, procesa menos crudo del prometido desde su apertura. En noviembre de 2025, los datos oficiales muestran un procesamiento de 207 mil barriles diarios, muy por debajo de las 270 mil barriles que la Secretaría de Energía afirmó que alcanzaría. Esto refleja un retraso en la operacionalidad de una de las obras emblemáticas del gobierno, construida con una inversión aproximada de 21 mil millones de dólares. Aunque las operaciones muestran cierta mejoría, aún están lejos de las metas originales, que preveían 340 mil barriles diarios. La incapacidad de alcanzar estos niveles impacta directamente en la economía del país y en la estrategia de autosuficiencia energética. Los expertos advierten que el Sistema Nacional de Refinación opera a solo un 60% de su capacidad, generando pérdidas económicas y menos ingresos por exportación de crudo. El aumento en la producción de combustibles en las refinerías nacionales ha tenido efectos negativos, como el incremento en los costos de producción de gasolina y la dependencia del apoyo fiscal para Pemex. La refinería Olmeca ha elevado los costos, con diferencias de hasta un 17% en comparación con combustibles importados, afectando la rentabilidad del sector. Además, Pemex enfrenta problemas financieros severos. Reportó pérdidas significativas en 2025 y un aumento en sus pasivos de deuda tanto con proveedores como a nivel financiero. La deuda total supera los 100 mil millones de dólares, en un contexto donde el mercado petrolero internacional empieza a resurgir en países como Venezuela, lo que puede disminuir aún más las inversiones mexicanas. El panorama revela una crisis en la refinería mexicana, con una estructura obsoleta y costos elevados que limitan su rentabilidad. La dependencia de recursos públicos y la baja eficiencia operativa dejan a Pemex en
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