Solo 13 de las 32 entidades cobran la tenencia, pero su potencial recaudatorio podría reducir la dependencia federal y aumentar los recursos locales. En México, más del 80% de los ingresos públicos de estados y municipios dependen actualmente de transferencias federales, lo que limita la autonomía financiera de las entidades. Frente a esta realidad, la recaudación mediante impuestos locales, como la tenencia o el uso de vehículos, aparece como una alternativa viable para fortalecer los recursos propios. Actualmente, solo 13 de las 32 entidades mexicanas mantienen el cobro de este impuesto, pese al crecimiento en el parque vehicular y el aumento en el tamaño de los vehículos y sus motores. Para finales de 2024, la recaudación por este concepto se estima en aproximadamente 20,4 mil millones de pesos, lo que representa una disminución del 9.8% respecto a 2023. Expertos en fiscalidad advierten que ampliar la base de cobro podría elevar estos ingresos significativamente, alcanzando potenciales de hasta 121 mil millones de pesos al aplicarse en todos los estados, considerando que el 80% del parque vehicular pagaría el impuesto. Este rediseño propone convertir el impuesto en una gravamen federalizado, con tasas progresivas y un enfoque que también considere el impacto ambiental y la infraestructura vial. La implementación de un sistema homogéneo en toda la nación permitiría administrar mejor los recursos y reducir la dependencia del gasto federalizado, que en promedio absorbe cerca del 2.4% de los recursos de cada estado. Por ejemplo, la Ciudad de México, que ya obtiene ingresos sustanciales por la tenencia, ha ampliado en 2026 los subsidios sobre vehículos con un valor menor a 638,000 pesos, logrando así incrementar la recaudación y la inscripción de vehículos. Especialistas resaltan la importancia de incluir en estas reformas a autos eléctricos e híbridos, considerando su impacto ecológico y de infraestructura. En el contexto actual, estas propuestas representan una estr
