Autoridades acusan maltrato animal y hacinamiento en refugio; responsables aseguran que pruebas oficiales son malinterpretadas. El Refugio Franciscano en Cuajimalpa, en la Ciudad de México, ha sido escenario de controversias tras afirmaciones oficiales sobre maltrato animal y condiciones insalubres. La responsable del albergue, Laura Díaz, revocó esas acusaciones y sostuvo que no existe un crematorio clandestino ni prácticas irregulares en el sitio. Desde 2019, Díaz ha manejado el refugio, que actualmente enfrenta un proceso de revisión tras una operación de desalojamiento que afectó a más de 800 animales. Las autoridades municipales aseguraron que el lugar operaba en condiciones que ponían en riesgo la salud y bienestar animal, incluyendo un supuesto crematorio no autorizado y un grave hacinamiento. En respuesta, Díaz afirmó que las estructuras mostradas en videos publicitados por las autoridades son objetos normales, como parrillas o asadores, y que las imágenes de insalubridad corresponden a los días posteriores al desalojo, cuando el refugio fue ocupado por más animales y sin mantenimiento. Además, aseguró contar con documentación y registros para defender la legitimidad de sus acciones. Uno de los puntos más discutidos es la existencia del supuesto crematorio clandestino. La responsable del refugio lo negó rotundamente y explicó que la estructura mostrada en los videos es un equipo para cocinar en exteriores, sin condiciones técnicas para ser considerado como un crematorio. Indicó que los animales fallecidos en el refugio eran cremados en instalaciones certificadas, con contratos formales, y que muchas muertes se debían a causas naturales por edad o enfermedad. Sobre las acusaciones de hacinamiento, Díaz precisó que antes del desalojo, los animales tenían espacios adecuados. La reorganización por parte de la Fundación Antonio Haghenbeck, que tomó control del predio, provocó que algunos perros, anteriormente libres, fueran confinados en jaulas y en grupos grande
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