A pesar del impacto de promociones, la mayoría de los mexicanos celebra la temporada con énfasis en la familia, la tradición y el afecto por encima del gasto económico. La temporada de fin de año en México se caracteriza por un fuerte componente emocional, donde valores familiares y tradiciones predominan sobre las consideraciones comerciales. La mayoría de las personas identifica estas fechas como un momento para compartir con seres queridos, expresar cariño y mantener vivas costumbres tradicionales, más allá de los aspectos meramente económicos del consumo. La motivación para regalar en estas fechas está centrada en el afecto, con un 51% de quienes realizan obsequios señalando que buscan manifestar su cariño, y un 23% que desea compartir momentos especiales con sus seres queridos. Este comportamiento refleja un equilibrio en la planificación del gasto, donde casi la mitad de las familias destinan entre el 10% y el 25% de su presupuesto mensual para regalos, evidenciando un enfoque moderado y consciente. Las compras más populares durante estas temporadas incluyen ropa, calzado, accesorios y productos para niños, resaltando la relevancia de los aspectos culturales y afectivos en las decisiones de consumo. Además, las promociones comerciales como "El Buen Fin" y "Black Friday" influyen en el comportamiento de compra en un 54% de los hogares, pero en menor medida, las familias mantienen un presupuesto estable y moderado. Este enfoque en las emociones, junto con la influencia de ofertas, demuestra que, si bien el consumo es fundamental, las tradiciones familiares y la cercanía emocional siguen siendo el motor principal en las celebraciones de fin de año en México. La relevancia de mantener estos valores en un contexto de economía fluctuante pone en evidencia cómo las tradiciones familiares y la afectividad permanecen firmemente arraigadas en la cultura mexicana. Como contexto adicional, esta tendencia resalta la importancia de entender las motivaciones sociales y cultu
