San Salvador. - El fotoperiodista Antolín Herrera Escobar se convirtió en el único reportero gráfico en documentar el sótano del colapsado edificio Rubén Darío tras el devastador terremoto del 10 de octubre de 1986. El sismo dejó cientos de personas atrapadas y sumió a la ciudad en una crisis humanitaria, mientras los equipos de rescate, conocidos como "Topos", luchaban contra el tiempo y el peligro constante de un nuevo derrumbe.
Durante su incursión al interior del edificio, Herrera enfrentó un entorno desolador. A medida que avanzaba entre escombros, el aire se hacía más irrespirable y cada paso podía ser el último. Su valiente testimonio, redactado hace casi 40 años por Rolando Monterrosa, refleja no solo el horror de aquel momento, sino también la valentía de quienes intentaban salvar vidas en medio del caos.
En su descripción, Herrera relata cómo las brigadas de rescate, con gran dificultad, extraían cuerpos calcinados y desfigurados, mientras los familiares esperaban con ansias noticias de sus seres queridos. La situación era desgarradora, y la decisión de parar las operaciones de rescate por la amenaza de colapso del edificio vecino solo intensificó el sufrimiento de aquellos que aguardaban una respuesta.
Los "Topos" se arriesgaron en repetidas ocasiones, enfrentando la posibilidad de un accidente inminente. Se les exigió firmar un documento eximiendo al gobierno de cualquier responsabilidad por sucesos futuros. A pesar de estos riesgos, el deseo de ayudar y la empatía hacia las víctima se hicieron presentes entre los rescatistas y el propio Herrera, quien decidió entrar en el sótano en busca de documentar la tragedia.
Actualmente, los esfuerzos de recuperación siguen en pie, mientras los ecos de aquel trágico día permanecen vivos en la memoria colectiva de la ciudad y sus habitantes.
Con información de elsalvador.com

