Durante el primer cuatrimestre del año, México obtuvo 4,978.1 millones de dólares en remesas solo en abril. Este monto representa un incremento del 3.7% en relación con el mismo mes del año anterior, aunque también muestra una disminución del 9.5% en comparación con marzo.
Recientemente, el gobierno de Estados Unidos anunció un cambio en su política migratoria, justificando que el objetivo es combatir el lavado de dinero y el financiamiento al narcotráfico. Esta medida redefine la forma en que el sistema financiero estadounidense relaciona a las personas migrantes sin autorización laboral.
Expertos de la Universidad Iberoamericana han alertado que estas nuevas regulaciones pueden tener un impacto negativo en el envío de remesas a México. Se prevé que la vigilancia extra sobre estas transacciones genere una disminución en su volumen.
Además, la implementación de medidas de control financiero podría restringir el acceso de las personas migrantes al sistema bancario formal, haciendo más complicado el envío de dinero a sus familias. Esta situación podría afectar a miles de familias que dependen de esos ingresos.
Con estas políticas en juego, el futuro de las remesas se mantiene incierto. La comunidad migrante y sus familias en México tendrán que adaptarse a estos cambios, que podrían limitar sus posibilidades de recibir apoyo económico desde el extranjero.
Con información de expansion.mx

