La disminución en los envíos de dinero desde el extranjero afecta a millones de hogares que dependen de estas remesas para sostener su economía familiar, con una caída del 5.5% en los primeros nueve meses del año. En los primeros nueve meses de 2025, las remesas enviadas desde el exterior a México alcanzaron un total de 45,7 mil millones de dólares, evidenciando una reducción del 5.5% en comparación con el mismo período de 2024. Esta tendencia refleja un declive sostenido a lo largo del año, siendo la sexta caída consecutiva en los envíos de dinero internacional en este periodo. Las remesas representan aproximadamente el 30% de los ingresos corrientes de las familias receptoras en el país, según análisis especializados. Para muchas de estas familias, los fondos provenientes del extranjero constituyen más de la mitad de su ingreso total, lo cual hace que cualquier disminución tenga repercusiones profundas en su situación económica y su calidad de vida. Se estima que en cerca de 360,000 hogares en México, las remesas constituyen más del 50% de sus ingresos mensuales, incluyendo otras fuentes como ingresos laborales y transferencias gubernamentales. Este fenómeno se produce en un contexto donde diversos factores internacionales, como las fluctuaciones en los mercados laborales y cambios en las políticas migratorias, influyen en el monto de remesas enviadas. La persistente caída podría señalar un ajuste en las dinámicas migratorias o en la economía de los países fuente de dichas remesas, afectando la estabilidad económica de miles de familias mexicanas que dependen en gran medida de estos recursos para cubrir necesidades básicas y mantener sus proyectos de vida. El impacto de esta tendencia no solo se refleja en las finanzas familiares, sino que también tiene implicaciones en el consumo y el desarrollo económico local, reforzando la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso y buscar políticas que fortalezcan la economía familiar ante estos vaivenes internacionale
