Durante 6 meses consecutivos las transferencias disminuyen, aunque en el último mes la contracción se moderó, reflejando cambios en las corrientes migratorias. La entrada de remesas en México experimentó una disminución en septiembre, con una caída de 2.7% respecto al mismo período del año anterior, marcando el sexto mes consecutivo de reducción en los ingresos por transferencias. Durante ese mes, se registraron aproximadamente 5,2 mil millones de dólares en remesas, según datos del Banco de México. En términos acumulados, entre enero y septiembre de 2025, las remesas totales alcanzaron cerca de 45,7 mil millones de dólares, lo que representa un descenso anual del 5.5%. La moderación en la caída del último mes sugiere una posible estabilización en los flujos migratorios y las remesas, tras periodos de mayor contracción en meses anteriores. El 99.2% de las remesas se realizaron mediante transferencias electrónicas, mientras que solo un pequeño porcentaje se envió en efectivo o mediante giros postales. La tendencia a reducir envíos en efectivo puede estar vinculada a cambios en las políticas migratorias en Estados Unidos, donde el gobierno ha reforzado las medidas anti migratorias, incrementando las detenciones y creando un ambiente de mayor incertidumbre para la comunidad migrante. Esta situación económica y política en su país vecino impacta directamente en las economías familiares mexicanas que dependen de estos recursos. La relación entre las políticas migratorias en Estados Unidos y los flujos financieros hacia México continúa siendo un factor clave en la dinámica de las remesas en la región. Desde un análisis más amplio, la tendencia a la baja en remesas refleja no solo condiciones económicas globales, sino también los efectos de las decisiones migratorias y las políticas de ambos países. La estabilidad en estas transferencias es importante para la economía mexicana, pues representan una fuente vital de ingreso para millones de familias.
