A pesar de la reforma para integrar a trabajadores de Uber, Didi y Rappi al IMSS, menos del 10% cumple con todos los beneficios, evidenciando avances insuficientes. A pesar de los esfuerzos por incorporar a los repartidores y conductores de plataformas digitales al sistema de seguridad social mexicano, la realidad muestra que la mayoría aún carece de acceso a la cobertura completa del IMSS. Desde julio de 2025, inició una prueba piloto que buscaba garantizar beneficios como atención médica, incapacidad y pensiones a quienes trabajan para empresas como Uber, Didi y Rappi. Sin embargo, datos oficiales revelan que solo aproximadamente una de cada diez personas logra cumplir con los requisitos necesarios para obtener la protección total, dejando en des protección a más de 900 mil trabajadores. Uno de los principales obstáculos es la metodología para calcular los ingresos, en la cual las plataformas aplican “porcentajes de exclusión” que reducen las percepciones reconocidas por el IMSS. Estas deducciones, que buscan ajustar el ingreso a un salario mínimo, en realidad elevan la cantidad de dinero que un repartidor debe generar para acceder a los beneficios completos. Como resultado, muchos trabajan jornadas extensas, pero aún así no alcanzan las metas para la afiliación plena, y permanecen en condiciones precarias de seguridad social. Expertos y sindicatos consideran que la implementación actual limita los avances prometidos y reproduce desigualdades laborales. La falta de mecanismos efectivos para garantizar que todos los trabajadores puedan acceder a una protección social integral genera incertidumbre y pone en entredicho los posibles beneficios de la reforma. Aunque las plataformas digitales defienden el proceso y continúan con ajustes, la incorporación efectiva y amplia sigue siendo un desafío pendiente para el Estado y las empresas del sector. Este escenario refleja la necesidad de mejorar los mecanismos de cálculo y establecer regulaciones más estrictas que eviten l
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