El sector enfrenta un año difícil con más cierres que aperturas, afectado por la disminución en el poder adquisitivo y el entorno económico nacional. La industria restaurantera en Quintana Roo enfrenta un 2025 marcado por dificultades económicas, con una caída estimada del 17% en comparación con el año anterior. Las cifras reflejan un año desafiante para los negocios del sector, que han visto cerrar más establecimientos de los que han abierto, debido a la pérdida de rentabilidad y la disminución del consumo. La gestión del sector indica que, aunque las festividades decembrinas ayudaron a mantener cierta actividad, no lograron revertir la tendencia negativa general. Durante diciembre, los primeros días mostraron ocupaciones por debajo del 70%, pero hubo un leve incremento en la segunda semana, alcanzando hasta 85% en algunos lugares. Sin embargo, muchas empresas optaron por cerrar durante las festividades para descansar y reducir pérdidas, lo que limita el impacto positivo de las cenas de Navidad y Año Nuevo. Se espera que, a pesar de un cierre de año con números conservadores, algunos negocios puedan empezar 2026 con mayor optimismo si se benefician de eventos especiales, aunque los desafíos económicos persisten. Este escenario forma parte de una tendencia nacional donde el consumo ha mermado a causa de la reducción en el poder adquisitivo de la población, afectando particularmente a sectores como la restauración, que dependen en gran medida del turismo y el gasto local. La crisis ya ha provocado más de 15 cierres definitivos en Quintana Roo durante 2025, en un panorama que no revela signos claros de recuperación inmediata. La persistente incertidumbre económica tavé un horizonte complejo para un sector que genera amplio empleo en destinos turísticos clave como Cancún y Riviera Maya, encienden las alarmas de una recuperación que aún no llega. Al analizar este contexto, resulta evidente que, sin acciones para fortalecer la economía y mejorar la capacidad de consumo,
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