La suspensión de autorización para vacunas como Pfizer y Moderna en el sector privado genera controversia y retrasa la protección de la población. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) mantiene restringida la autorización para la comercialización privada de vacunas contra Covid-19 en México, incluyendo las de Pfizer y Moderna. A pesar de que estas vacunas cuentan con reconocimiento internacional y se utilizan en varias regiones desde hace meses, el organismo regulador no ha otorgado permisos que permitan su adquisición en hospitales particulares, limitando el acceso de quienes optan por inmunización privada o tienen condiciones específicas de salud. Esta situación revive una polémica que remonta a administraciones anteriores, donde las autoridades sanitarias priorizaron la vacunación en el sector público, pero frenaron la incorporación de vacunas en el mercado privado, lo que algunos expertos consideran un obstáculo para ampliar la protección comunitaria. La vacuna de Pfizer, en particular, ya está disponible en países como Estados Unidos y en varias naciones europeas, y su inversión en innovación ha sido avalada por diversas agencias regulatorias internacionales. La compañía ya anunció la disponibilidad de una versión actualizada que protege contra variantes recientes, y trabaja con las autoridades mexicanas para facilitar su entrada al mercado privado. Este retraso en la aprobación no solo afecta la dinámica de vacunación en México, sino que también implica una limitación en las opciones de protección para quienes prefieren inmunizarse por decisión personal o por necesidades específicas de salud. La restricción genera un debate sobre la flexibilidad del marco regulatorio y el acceso a herramientas esenciales en la lucha contra la pandemia.
